¿Escenario distópico o jugada de marketing brillante? Una compañía ofrece escanear el iris de las personas a cambio de criptomonedas que se pueden convertir en un puñado de dólares; y nos invita a reflexionar acerca de qué acciones de marketing realizamos para la sociedad que estamos construyendo.

En este agitado fin del 2023, decenas de hombres y mujeres -en su mayoría de condición humilde- hacen fila a lo largo de cientos de metros. Están a las puertas de un boliche del barrio porteño de Palermo, en un espacio público del conurbano, en un club de Córdoba.

Han pedido su lugar con anticipación, con la promesa de recibir criptomonedas que más tarde o más temprano se transformarán en dólares. Y en caso de que consigan convencer a amigos o familiares para que se sumen, recibirán como retribución más monedas virtuales.

¿A cambió de qué se les paga? Dieron su aval para que un dispositivo les escanee el iris. ¿Por qué? Porque a diferencia de las huellas digitales, que cuentan con 40 patrones personales, cada iris posee 256 puntos característicos que nos convierten en individuos irrepetibles. Frente al avance de la Inteligencia Artificial, que sirve para manipular el registro facial, por ahora cada ojo es garantía de identidad.

La idea de World App (así se llama la aplicación detrás de este registro) es del creador de ChatGPT, Sam Altman, así que merece atención.

El objetivo, dijo Sam, es generar una «renta básica universal» a partir del desarrollo de la red financiera y de identidad más grande del mundo, en momentos en que su otra criatura y la IA que la sustenta precisamente hacen fuerza en pos de lo contrario: borrar los límites entre fantasía y realidad.

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